Maca
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 1 ComentarioMaca (Gustavo Wojciechowski) nació en Montevideo en 1956. Diseñador gráfico, escritor, editor. Entre otros, ha publicado Segundas impresi(ci)ones (poesía, Ediciones de UNO, 1984), Zafiro (yo sólo quería ser el cantante de una banda de rock and roll) (novela, Ediciones de UNO, 1989), M, textículos y contumacias (pastiches y juegos literarios, Ed. YOEA, 1994), TIPOGRAFÍA, poemas&polacos (poesía, Ed. Argonauta, 2002), y Trasiego (poesía, Yaugurú, 2012). Tradujo al poeta polaco Witold Borcich: Abisinia entre otras cosas que pude haber escrito y hoy ya no recuerdo (Yaugurú, 2009).
Participó del fonograma colectivo Si el pampero la acaricia (Ayuí/CEMA, 1986). En 2004 editó el CD multimedia O (cabalga la madrugada por el lomo del sueño) junto a Fernando Goicoechea (coedición Perrro Andaluz/Yaugurú), y en 2009 el CD & junto al trío integrado por Fernando Goicoechea, Nicolás Mora y Gustavo Etchenique (Ayuí).
Fundó e integró Ediciones de UNO (1982-1987) y el panfleto de agitación cultural “La Oreja Cortada” (1987-90). En 2004 creó su propio sello editorial, Yaugurú.
Manos
I
Mis manos son de otro cuerpo. Recién me doy cuenta. Tienen otra piel, otra edad, son más grandes, más maduras, esas, que dicen ser mis manos. No es un tema médico (qué carajo podrán saber los médicos de unas manos que no son ni mías). A nadie se lo puedo decir. Nadie me creería. Mis manos son autónomas, unas extrañas que andan por ahí, por mujeres, teclados, tazas, teteras, llenitas de víboras como venas, y uñas que le crecen solas, sin control, sin importarte un comino mi opinión.
II
Estoy solo, completamente desnudo frente al espejo. Veo esas arañas y no hay duda, no son mías mis manos. Puedo tocar y sentir cada textura a través de sus cinco tentáculos o patas, pero sé que no me pertenecen… tengo miedo de que me engañen., que tergiversen la información, y siento algo deformado, manipulado, lo que esas arañas de mierda quieren que yo sienta. Son unas traductoras.
III
Ahora soy una gallina desplumada que es recorrida por dos arañas digitando una terrible melodía que no logro comprender.
Albatros
o tienen el pico quemado por una pipa o fuman / los albatros / y no sólo eso: existen, está comprobado, desde Baudelaire para acá existen.
y se diferencian del resto por el humo que desprende su pico / deslumbrante / deslumbrante como un poema en francés, tanto el pico como el humo, deslumbrantes.
aunque resulte cruel, así es la cosa, inexorable: todos los demás no son albatros / apenas humanos aunque se parezcan a los susodichos / y entre sí se parezcan.
¿Qué se puede pedir de un humano que no sea albatros?
Para empezar tienen boca en vez de pico, por lo cual hablan –y eso ya es mucho decir- porque se sabe : quien habla se entrevera. Además se cubren con ropas se cubren; no vuelan, ni un poquito, no pueden volar… y el humo que desprenden, si es que fuman, irrita los ojos de quienes los miramos

en una isla griega conocí un albatros:
no fumaba ni fue quemado por nadie, pero casi.
estaba ahí para nosotros -los turistas-.
se deplazaba lentamente a la orilla del mar.
aúnque deslumbrada pensé : qué harían con pájaro semejante después que se escondiera el sol? a dónde lo trasladarían?
dormiría en una jaula acaso?