Circe Maia

Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 2 Comentarios

Nació en Montevideo, Uruguay, en 1932, y vive en Tacuarembó, una pequeña ciudad al norte del país. Ha dedicado su vida a la enseñanza de la filosofía, la escritura y la traducción. Llevada a varios idiomas, su obra poética es reconocida por su intensa profundidad. Entre otros, ha recibido el Premio Anual de Literatura de Uruguay por el conjunto de su obra poética. Sus últimos libros son La casa de polvo sumeria. Sobre lecturas y traducciones (ensayos, Rebeca Linke, Montevideo, 2011) y La pesadora de perlas - Obra poética y conversaciones con María Teresa Andruetto (Viento de Fondo, Córdoba, 2013).

Invitación

Me gustaría

que me oyeras la voz y yo pudiera

oír la tuya.

Sí, sí, hablo contigo

mirada silenciosa

que recorre estas líneas.

Y repruebas, tal vez, este imposible

deseo de salirse del papel y la tinta.

¿Qué nos diríamos?

No sé, pero siempre mejor

que el conversar a solas

dando vuelta a las frases, a sonidos

(el poner y el sacar paréntesis y al rato

colocarlos de nuevo).

Si tu voz irrumpiera

y quebrara esta misma

línea… ¡Adelante!

Ya te esperaba. Pasa.

Vamos al fondo. Hay algunos frutales.

Ya verás. Entra.

Exterior

I

Todo está fuera

nada queda dentro.

Tú mismo estás afuera, a medio hacerte

a medio construir, como esa casa llena de andamios.

Lo más hondo no es íntimo: está afuera.

Hondura de vivir día por día

con otros, entre otros.

Falsa hondura del abismo

que sólo tú has pisado

y entre sueños has visto.

Demasiados abismos verdaderos

hay que cruzar, despójate de sombras

mira el real abismo:

se ha abierto como un tajo sobre el suelo

de la querida tierra

y tal vez no lo has visto.

Tal vez cruzas sin ver por dónde andas

de qué lado caminas, dónde apoyas

el pie… Tal vez estás perdido

en marañas espesas, trepadoras

dentro de ti. Arráncalas, arráncalas.

Lo más hondo no es íntimo.

II

No es cierto que busquemos la belleza

–relucientes racimos de palabras–.

No es la belleza que amas en tus hijos

ni tampoco en las cosas.

(Hallaría muy triste

que te gustara tanto la lindura.)

Amamos realidades porque existen

porque son verdaderas.

Pero ves qué desgracia:

se nos vuelven palabras-esqueletos.

“Verdadero” “real” suenan a nada

cajón vacío, ruido.

Una hoja de árbol se estremece.

La mano mueve el lápiz.

Una voz llama. Ahora

ahora mismo, ahora

el instante en que lees

la palabra “palabra”

¿qué círculos te envuelven

qué piso te sostiene

qué mira tu mirada?

2 Respuestas a ‘Circe Maia’

  1. Pedro dice:

    ¡¡¡Maravillosa, maravillosa Poesía, la de Circe!!!

  2. LEONOR dice:

    Excelente , gracias por traerla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: