Juliana Bonacci

Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 Comentario

Nació en Camilo Aldao (Córdoba), pero hace largos años que vive en esta capital. Estudió comunicación social y actuación. Es coeditora de la editorial artesanal Dínamo Poético. Hebras y lluvia (2012) es su primer libro, el segundo está en proceso de corrección.

Me levanté sin ganas, como cada mañana

(el sol insistió tanto que lo logró)
la habitación estaba peligrosamente iluminada.
El complejo de Edipo está obsoleto pero no Edipo, pensé
la racionalidad es una aguja

que no remienda los relatos
porque la vida está
en otro estado o en fuga y
la que debe escapar torrencialmente soy yo
y si ni el cuerpo, ni el deseo me pertenecen
deberé no decir noamarnuncasiemprebellezaternura
porque están prohibidas
pedir que el conejo blanco nunca esté apurado y
que me mire con sus ojos de figurita repetida
hay un guijarro sobre una partitura
un diáfano desembarco y no un aterrizaje de emergencia.
Una bitácora en mi senso-mente
enuncia que el cuerpo sabe que
se obtienen verdades frágiles y
vuelve obsoleta la teoría.
El grito confirma con cada historia
que la muerte habita las personalidades trizadas
igual que el amor.

Voy por las tardes a
beber hebras de azafrán
al bar de la esquina del otro diario.
Sé que ella lo hace al mediodía
con la melancolía de un Modigliani.

¿Coincidirán alguna vez nuestras tazas?

Mi vecino del piso de arriba
llora por las noches
(especialmente los sábados).

Leo poemas mientras encuentro

un ritmo en mis pulsaciones.
Ya no espero que alguien me llame
porque si sucede, seguro, es mamá.
Lluvia negra es un personaje que
inventé en un test laboral
y a veces vuelve.

¿Deberé olvidar ahora
que aún está tibio
el recuerdo?

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