Paulina Cruzeño
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 9 Comentarios
Nació en 1983. Es Lic. en psicología. Publicó Demasiado ágil en el desierto (2011) y participó en la antología La suavidad del dolor (2012). Coordina talleres de escritura en salud mental.
Pez en el agua
Estar afuera
de lo que escribo
cerrar la puerta
y tirar la llave
adentro
del poema
Gatas
La nombré Pasión
no sé si por falta o exceso
La elegí rubia
por contraste o competencia
La quise pequeña
para cuidarla o someterla
La vi feroz
por deseo o en espejo
La traje hembra y brava
para no sentirme sola
Mi primer beso fue con un muerto
un tiro en la boca
en un campo lleno de silencio
después de una fiesta.
Pulso
Voy a dejar la canilla abierta
hasta que la última gota
denuncie el desgarro del río
Todos los días
busco el diario
y lo traigo sobre la mesa
Reviso el final
los avisos fúnebres
Tengo miedo de haber muerto
y no saberlo

Te felicito, no conocía éste don tuyo…. un beso grande! ” la social”
Felicitaciones!!! no conocía este don tuyo… besos, ” la social”
Muchas gracias, “la asistencia”.
Muy buena tu poesía, me gusta tu fuerza joven, abrazos!!!
Muchas gracias, Pedro.
Amiga!!! Felicitaciones!!!, muy buena eleccion del material.
Yo envie material a Recovecos y nunca me dieron bolilla, estoy juntado dinero para ver si me puedo pagar mi libro tengo mas de 500 escritos, aqui les dejo una muestra.
Después de su partida
Crujió la cerradura y entré.
Libros apilados,
periódicos viejos
desordenados en un rincón
donde reinan telarañas.
Olor a ropero antiguo
inundando de naftalina el ambiente.
Un piso lustrado de madera
donde cada paso retumba
como un golpe por la casa.
Una pipa sin limpiar,
con el aroma del tabaco
abandonado a su nostalgia;
apoyada,
sometida al equilibrio
entre el cenicero de caoba
y el lomo rojo
de una biblia muy leída,
consultada,
cada vez que el alma
necesitaba una palmada.
El sol anfitrión de cada mañana
esculca formas por la ventana
donde los vidrios opacos delatan
el arte del hierro forjado
de un balcón que fue testigo,
de tantas serenatas.
El viejo tablero de ajedrez
donde cada jaque
impartía la simpleza
de una onomatopéyica falacia,
espera sereno,
espera perpetuo,
ser infligido
por las proezas de las tácticas,
de cada estrategia,
de cada victoria justamente ganada.
Y el piano,
¡cómo olvidar el piano!
con sus teclas color ámbar
y de negro usado,
¡donde las partituras fueron musas!
y la música el sosiego
de tantas noches viudas,
en donde las cenas
no se servían en plural.
Allí,
en ese seno
donde las décadas acumuladas,
imitaban siglos de experiencias aguerridas
y sonrisas descaradas,
allí,
estaba mi abuelo
añorando madrugadas.
De Sol-Elk
pauli!!! mira dònde te vengo a encontrar, que belleza,!!!! te abrazo infinitamente!, la vero( de psico y tartas de manzana)
QUE BIEN PAULINA, ABRAZOS.