Daniel Vera

Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 2 Comentarios

Entre ayer y hoy se han dejado publicar algunos volúmenes –nunca demasiado voluminosos– con ejercicios en verso y en prosa que llevan mi firma y aspiran, de manera difusa o confusa, a la filosofía y, con mayor ambición, a la poesía: Perífrasis griegas (1981), que acaso merece una nueva edición aumentada y, sobre todo, corregida; Fundamento hsin (1987), digno también de enmiendas y revisiones; Formas de la oración (1991, 2003), que en su más reciente versión conoció pequeñas modificaciones, no sólo de léxico y gramática; Investigaciones estéticas (1991), ensayos no siempre filosóficos que en algún caso, para bien o para mal, han envejecido más o menos que yo y en un sentido diferente; Corona para los mares y maría (1992), en rigor: media corona y el acierto de un soneto de Bernardo Schiavetta; Las leyes libertad (1993), tal vez lo que más se parece a una colección de poemas que me hubiera gustado escribir; Machiavelli (1998), engendro que incluye, ahora sí, una corona de sonetos y no desconoce cierta lucidez; y Glosario de metafísica (2004), que compuesto y ofrecido como obsequio a Gonzalo Vivián allá por 1994, trasluce y traduce un estado de ánimo glorioso. “Tout est perdu –decía Jacques Prévert– sauf le bonheur.” La felicidad y –agregaría para terminar de sentirme contento pese a las advertencias de la lógica y los paralogismos de la historia– sus sinónimos: la posibilidad de la inteligencia, quiero decir: la libertad de la imaginación, quizás el espíritu de la comedia y el aliento del corredor de fondo…

Fuera de serie

(Ofrecido a Julio Córdoba el cinco de

mayo de l985 como regalo de cumpleaños.)

La excepción es la regla. No se sabe

De nexos o sucesos regulares.

No se aplica la ley en ningún caso;

La ley es general y cada caso,

Un caso de lo más particular.

Por ley se cae fuera de la ley.

La ley de las metáforas. La dulce

Desorganización de los sentidos.

El color de la orquesta manifiesta

Cierto ver del oído, que se venga

Con armónicos tonos en los ojos.

Por esta propensión fuera de serie,

Costumbre de lo insólito, prodigio,

La masificación es el milagro:

Los lugares comunes son escasos,

Los hábitos son actos inusuales

Y las reiteraciones son primicia.

Por ley se cae fuera de la ley.

Se puede repetir lo irrepetible,

Porque nada por nada se repite.

La torva historia, siempre renovada,

No parece pasar de tan distinta:

Cada día su crimen inaugura,

Excepción de la ley, por ser histórico.

Para bien, para mal, o más allá

Del bien y del mal, queda sin castigo.

Pero queda, también, sin recompensa.

Los hombres son iguales: son distintos;

Es decir, si hay un hombre que lo sepa.

Por ley se cae fuera de la ley.

Va la necesidad insatisfecha,

Voluntad de dominio sin dominio.

La atrocidad podría ser mayor,

Pero el azar promulga la clemencia

Y se hace soportar lo insoportable.

Las razones y el hambre no se unen:

La miseria es absurda, ¿quién lo duda?

El poder, por su parte es arbitrario

Y la impotencia su doble identidad.

Por esta propensión fuera de serie

Cae la ley afuera de la ley.

¿Qué hacer en libertad? Sólo el poema,

El último y el único proscripto.

El poder ha cercado la esperanza

Y la ley ha expulsado la verdad.

Sócrates

Sólo sé que no sé. No es paradoja.

No es tampoco modestia ni ironía.

Saber mi no saber es cosa mía

Y de sabio adversario que se enoja

Y no oculta su ira o su congoja

De no saber que ignora meta y ruta.

Mi demonio es muy hábil y disputa

Contra quien dice ser mucho más diestro.

Por eso, uno me llama su maestro

Y otro me da alabanza de cicuta.

2 Respuestas a ‘Daniel Vera’

  1. leonor mauvecin dice:

    Será un placer escuchar a Daniel Vera .
    Gracias

  2. stella maris dice:

    Quiero
    a todos las flores.
    A las silvestres
    que crece en cualquier lugar
    y no tienen quien las cuide.
    A las flores que murieron
    en las fauces de los vientos,
    a las que acompañan las lágrimas,
    cuando en una tumba quedan .
    A la flor solitaria en la ladera
    que bebe arroyos cristalinos,
    y a las que viven mil aplausos
    mientras arden velas
    en algún acontecimiento.
    A la que entonan
    melodías al amanecer,
    y elegías al atardecer.
    Quiero a todas la flores
    a las que sangran ,
    arrancadas sin piedad.
    A las que entregan su elixir,
    al agitado colibrí.
    A las que viajan
    depositando pétalos
    en los charcos .
    A las que se visten de plateado
    en noches de luna llena,
    a las que sirven al enamorado
    reforzando su expresión
    ante su amada .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: