Rodolfo Godino
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 ComentarioNació en 1936 San Francisco, Córdoba. Vivió muchos años fuera del país, y actualmente reside en Buenos Aires. Es uno de los poetas más personales y prolíficos de Córdoba. Algunos de sus numerosos libros: El visitante (1961), Una posibilidad, un reino (1964), La mirada presente (1972), Homenajes (1976), Gran cerco de sombras (1982), A la memoria imparcial (1995), Centón (1997), Elegías breves (1999), Ver a través (2001), Estado de reverencia (2002), Tríptico (2003), Lengua diferente (2005) y Diario (2008). Tres volúmenes antológicos completan su bibliografía: Curso 1961-1982, Viaje favorable, 1954-2004 y Bebiendo en lo oscuro, 1961-2008. Es miembro de número de la Academia Argentina de Letras.
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Para escribir el poema
is complex and the place made
in our lives
for the poem.
1
Esta es la ley callada:
por más que escandalice,
la verdad interior
‒que traba la lengua y anda por su túnel
resistiendo a sí misma‒,
debe ser descubierta.
Eso no daña el prestigio
del corazón multiforme,
que debe insistir
y ser escuchado aun como culpa,
omisión,
error, miedo, memoria
o sed inconfesa del cuerpo:
la historia de una combustión
siempre acorralada.
De lo contrario sólo se alumbran
fenómenos de oficio,
ningún animal completo.
Esas reticencias glaciales
consumen su invalidez, y su sanción
es muerte verdadera.
Aunque suene
trágico, no hablo del infierno
sino de palabra estéril.
2
Sin las cosas no hay poema.
Un hombre bajo hechizo
registrando una revelación personal.
Esa es, aunque no pueda
ser probada, la ley de lo creado
infinitamente repetida:
podrán engarzar el cuerpo
en los viajes de la savia, de la luz,
filtrando violencia y acidia
en las crisis graduales de la carne
no humana del mundo natural.
Amándolas, sin alegorías,
serán parte, maderas, flores,
unidos en los cambios
y en el renacimiento, en los ciclos
de silenciosas convulsiones.
Nunca la vida pequeña
será suficientemente expandida.
3
Con escrúpulos no hay poema.
Cuando la realidad cuestionada
se retire, lo ambiguo crecerá
en el exceso de conciencia,
sin discreción, aceptándose a sí mismo.
Mientras el mundo se disipa
y aun inclinados a lo juicioso,
retengan: lo fantástico se ajusta
por la razón; el gobierno
combinatorio de lo mágico se ejerce
puertas adentro.
Lo que merezcan
y lo que alcancen no serán tormentos:
la humillación del oficio siempre guarda
un rédito solemne.
En la pelea
con la palabra inhábil, partes
del corazón y la verdad se pierden;
la imprecisión del espíritu
será imprecisión en la palabra.
Sin artificio no hay poema.

