Una crónica del Festival

Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 Comentario

Juan Desiderio dejó estas palabras en el sitio de Poesía Argentina. Pasen y lean.

El festival de poesía de Córdoba incluyó cuatro jornadas de lecturas y números musicales, en su mayoría ocurridos en el Cabildo de la ciudad, y una lectura abierta en la calle, lecturas en escuelas, mesas de traducción, performances visuales y sonoras, talleres y debates y un local donde se ofrecieron libros de las editoriales de Córdoba y de todo el país. Un encuentro de resultados óptimos, que consolida al festival, por el notable trabajo de la organización y su espíritu de confraternidad, y reafirma el creciente interés del público lector, que en todos los casos llenó los espacios de lectura, y la presencia de una gran cantidad de pequeñas editoriales dedicadas al género.

Por Juan Desiderio

Esta crónica comienza con el viaje de una piedra que pasa flotando delante de unos cuantos ojos, como preludio inesperado, para un esperado encuentro de poetas.

Día 1: 12 de marzo

A las 18 hs. Puntuales, un antiguo y hermoso patio de un cabildo abierto se llena de personas sentadas en sillas de colores y baldosas centenarias.

Bajo el resplandor del sol, el poeta Rodolfo Godino es presentado por Carlos Schilling. Lee el poeta, ordenados sus textos por tema. Comienza con el mundo natural. Luego, devociones féminas. Se torna religioso. Lee madrigales y plegarias. Se convierte así en amante gótico justo en el atardecer lleno de luces y campanas. Cierra su lectura con elegías de colores pardos.Continúa la tarde ya nocturna, la presentación y proyección de la película que cuenta aspectos artísticos y biográficos del músico cantautor poeta pintor, Ramón Ayala. Su director, Marcos López, junto al cineasta Rodrigo Fierro, proyectan imagenes maravillosas, entrelazando ciudades con personajes y selvas. Cierra la primera noche el mismo Ramón. Canta, recita, cuenta historias, conmueve a un público agradecido.

Día 2: 13 de marzo

Soleada y templada tarde enmarca la lectura de la hora 17. Leen: Yanina Molina, Marcela Rosales, Fernando Ballino y Marta Svorcan. Una hora después, Antonio Tello y Miguel A. Ortiz. Breves intervalos entre lecturas, permiten la creación por contacto, de un devenir de espíritu colectivo.A las 19 hs. Leen Elisa Molina y Liria Evangelista. Cierran este día de lecturas continuadas, dos poetas alemanes y uno brasileño. Stefan Hertmans y Ron Winkler son traducidos en cada poema de voces que imantan, por Micaela van Muylem y por Cecilia Pavón. Segundo día que concluye con el poeta brasileño Alfonso Romano de Sant’ Anna, acompañado por Chacho Marzetti.Por toda esta poesía, liberada en un aire de purezas, con varios provenientes de exilios y sociales desencantos, coros tan afinados como heterogéneos, naturalezas de colores íntimos, intimas mixturas de barrios naturales, idiomas cuya antología es llevada por un viento viejo quien sabe donde, paisajes de cotidiana alemanía, sonidos tropicales… y esto pasó.A las 23 hs., cambia la atmósfera de la festividad. Nos juntamos esta vez en un precioso bar llamado Tach Haus. Donde exponen sus obras en duetos, un artista plástico y un poeta. Cecilia Pavón, con imagenes de Rodrigo Fierro; José Villa, con poliarte de Anibal Buede; Yanina Molina, junto a Anemites, y una intro de muy buen trance de poetas chill out. Noche perfecta. Sonrisas, ojos y bocas que se conectan, bien pero bien encendidas…

Día 3: 14 de marzo

Un patio de cabildo mas pequeño e íntimo, nos reunió un tercer dia de voces. Leyeron a las 17 hs.: Manuel Lucca, Ricardo Cabral y Denise León. El día estaba espléndido. La gente escucha con atención y respeto. Las palabras parecen estar muy cómodas en el aire de este otro patio antiguo. Los poetas Fernando Toledo, Leonor Mauvecin y Carlos Surgui mezclaron sus tonos, cuyo eco común quedó resonando, cada vez más tenue hasta desaparecer entre los arcos y herrerías de los pasillos. El crepúsculo presentó a otras tres voces: Cecilia Pavón, José Villa y Juan Desiderio. La mezcla de las luces naturales y eléctricas doró el aliento de los poetas y lo hizo visible. Cerraron la lectura de este viernes Alicia Genovese y Alberto Szpunberg. Viernes de una noche emotiva, donde los abrazos ya se afirman, las voces casi cantan y todo tiende hacia el limbo.La ya ansiada trasnoche, donde las mujeres más hermosas y los hombres más alegres se encuentran preparados para pasarla bien. Nuevamente, pero esta vez en el primer piso, la movida es en Tach Haus. Los duetos son: el poeta Mario Castells, con imagenes de Gabriel Orge; la poesia de Juan Desiderio y la pintura de María Belen Sonnet; Nilson de Souza con sus poemas, y con sus fotos, Ivana Maritano; y Carolina Bravo poeta junto a Gabriela Trettel fotógrafa. Oral, Invocante y escópica, reza la leyenda que contiene a Ricardo Cabral, Santiago Guerrero y Gabriela Aiziczon. La lluvia se presenta ante nosotros, con su naturaleza santa. Dice que nos quiere bendecir y agradece por la noche.

Día 4: 15 de marzo

Aquí estamos, en el último día. Quien abre la puerta, a las 15.30 hs., es Nilson da Souza quien hace acto de presencia en la calle, reuniendo y desplegando poetas. Como el movimiento de un corazón.A las 17 hs. entonaron sus textos poéticos: Andrea Guiu, Jorge Dipré, Alfonsina Clariá y Marcelo Fagiano. El lugar comenzaba a llenarse, el Sol rebotaba su resplandor hacia nosotros. Ahí, en una niebla casi invisible que nos cubría, continuaron dejando palabras allí Mario Castells, Laura Wittner y Remo Bianchedi. Atardece. El poeta abuelo de ojos bellísimos, Edgar Morisoli, entona junto a Jacobo Regen. El plateado eléctrico de poderosas luces envuelve el recitado de los vates Luis Benítez y Leopoldo Castilla. Se viene la última acción. El poeta cantor Palo Pandolfo, que a modo de chamán con sus textos, y de feliz criatura saltarina con sus canciones, sintetiza en la Alegría colectiva y en los fantasmas antiguos del lugar, el primer cierre de este tercer Festival de Poesía de Córdoba. Porque, en estos eventos donde se produce felicidad y encuentros siempre hay una fiesta del final. Que fue en un maravilloso espacio lleno de plantas y patios y personajes felices, donde la camaradería y un instante de teatro, una obra llamada “Como la boca de un muerto”, de Ignacio Tamagno, culminó una serie de lecturas de cuatro días.En paralelo a esta historia de lecturas, hubo actividades que combinaron varias disciplinas. En algunas escuelas de la ciudad, se llevó a cabo un ciclo llamado “Poesía en la escuela”, que duró dos días. El jueves 13, jóvenes criaturas atraídas por los versos asistieron, para así poder aprender y disfrutar, a dos talleres de lectura y escritura de poemas. Los poetas pedagogos fueron: Marisa Negri, Alejandra Correa y Guido Guidi, quienes estuvieron acompañados por Marcela Rosales, Ricardo Cabral y Liria Evangelista. Para los más pequeños, Mariana Medina junto a Liliana Moyano y Lilia Cardone produjeron lecturas e intercambio de poemas en los alegres niños iniciados. El viernes 14, los poetas ya nombrados, pedagogos talleristas, recibieron a Fernando G. Toledo. Cerrando este evento fructífero, hubo un diálogo y lectura de poetas. Participaron: Tania Arce, Laura Wittner, Mario Castells y Marta Svorcan.En la sala Herbert Diehl, del antiguo Cabildo, se llevó a cabo una instalación de Alejandra Correa, cuya poética textil se llamó “Audaz mi pensamiento/ el cénit escaló”. Y una muestra de dibujos de la poeta y artista plástica Cuqui, quien retrató movimientos e inmovilidades del encuentro del año anterior. También funcionó en este espacio histórico, una Clínica de poesía dictada por Alicia Genovese, los días 14 y 15. En el Instituto Goethe, el arte de encuadernar libros tuvo su lugar. El artesano que piloteó esta zona fue Alex Apella. “Pensar América Latina” se llamó la jugosa charla con Alberto Szpunberg y Alfonso De Sant’ Anna, llegado desde el Brasil. La educación, la política, la militancia y la poesía fueron los temas abordados en el Auditorio de la Escuela de Lenguas, el viernes 14 en la hora que impone su calor el sol.La feliz atracción que provocó este festival, desplegado en una hermosa ciudad, fue pensada, construida y expresada por Alejo Carbonell, Gastón Sironi y Carlos Ferreyra. Trio inteligente, muy bien organizado, que construyó una gran fiesta donde se la ha pasado bien, espíritus se entremezcaron, mentes se conocieron y el aire de un hermoso lugar antiguo se llenó de poemas.

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