Mariano Blatt
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 3 Comentarios(Buenos Aires, 1983). Poeta y editor, publicó Increíble (El niño Stanton, 2007); El pibe de oro (Colección Chapita, 2010); Pasabobos (Cartonerita Solar, 2010); Hielo locura (Stanton, 2011); Nada a cambio (Belleza y Felicidad, 2011); No existís (Determinado Rumor, 2011) y Alguna vez pensé esto (Triana, 2015), entre otros. Codirige el sello editorial Blatt & Ríos.
* * *
No me di cuenta
Estoy con Brian
en Arata.
Son las seis
las siete
algo así.
Venimos de tomar md
con la punta de los dedos.
Va saliendo el sol
por atrás del globo de Malvinas.
Estuvimos toda la noche
en la terraza de la casa de Juanjo.
En un momento
yo entré al baño
pensando que no había nadie
pero estaba Brian.
Le dije perdón
él me dijo no importa
quedate.
Tenía md en la punta del dedo.
Se lo chupé.
Ahora
Brian tiene las manos en los bolsillos.
Le pregunto si le quedó algo.
Saca una bolsita
sucia pero vacía.
Saca el Motorola.
Brillan la pantalla del touch
y el piercing plateado de arriba de la boquita.
Creo que se escuchan unos teros.
Siento que me voy quedando dormido
de parado
y empiezo a ver algo turquesa
verde agua
una forma
violeta
que gira
y hay como unos delfines
que van saltando
adentro de…
adentro de…
adentro de unas gorras
adentro de unas gorras de baseball.
Digo la palabra “submundo” en voz alta.
Brian dice ¿eh?
Todo pasa muy lento
y liviano.
Por un momento
no sé bien dónde estamos
ni a dónde queremos ir.
No me acuerdo si Brian me agarra de la muñeca
o yo lo hago por mi cuenta
pero al rato
tengo la mano
metida adentro de su pantalón.
Entonces
vemos cómo
dando la vueltita por arriba del viaducto
Constituyentes-Chorroarín
van viniendo
dos cuatris de la Metropolitana.
* * *
Tranquilo, no vas a poder describir en este momento este momento
Traaaanquilo, Mariano
no vas a poder describir en este momento
este momento.
Aunque ahora
que mi 111 semi vacío
deja atrás Federico Lacroze
me acomodo contra el vidrio
y apenas
miro
pasar
la Avenida Guzmán
la Avenida del Campo
la calle Llerena
la Avenida Constituyentes.
Hace un rato
no hace mucho
hace un rato
a ese skater flaco y tranquilo
que viaja sostenido
del pasamanos
le sonó el celular.
Algo me puso contento:
iba a escuchar cómo hablaba.
Pero no,
por suerte.
Se llevó el aparatito al oído,
sí,
y vi que hablaba,
sí,
aunque suave, inaudible.
Qué alegría
el chico que me gusta
habla bajo cuando está con desconocidos.
Qué tristeza
el chico que me gusta
tiene los ojos oscuros
y hundidos.
Además,
para peor
o para mejor
el sol entra oblicuo y naranja.
Siempre estarás conmigo
querido barrio de Parque Chas.
Antes de bajar
paso bien cerca suyo.
Le huelo el cuello y apenas
con la punta de la lengua
le toco el lóbulo de la oreja.
Yo me bajo acá,
amigo,
esa es mi casa.
¿Vos seguís?


Me recuerda a Sandro Penna:
el vuelo
del joven ciclista vuelto al amigo: un soplo
melodico: “¿Vas solo?”
MUY BUENA, LA POESIA TE LLEVA HASTA EL FINAL, ES UN MISTERIO EN SI MISMA, UN LABERINTO CON SOLUCIONES EN EL PUNTO FINAL.
Mariano, entregate a los pibes de Córdoba.