Elisa Gagliano
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 Comentario
(Córdoba, 1984). Actriz y humorista. Hace radio y gusta de pensar y escribir, cuando gusta de pensar y escribir.
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Ejercicio para escribir un poema
La pérdida de la egolatría es la ganancia de la potencia.
La potencia es ese trabajo de cohesión de uno frente a uno mismo.
Ese trabajo de cohesión de uno frente a uno mismo nos hace inestables.
Lo inestable es puro movimiento.
El movimiento es el padre del viento.
El viento es el demiurgo de lo desprolijo, de lo incontrolable.
Lo desprolijo e incontrolable nos impulsa a entregarnos a un orden singular del caos.
El orden singular del caos es un movimiento interminable.
Los movimientos interminables son salvajes.
Lo salvaje está fuera del lenguaje.
Y por ello en eso confío y pongo a su disposición la sangre, el corazón, el filo y la inmundicia.
Corolario. Lo salvaje es opuesto al ego. El ego no tiene hambre.
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Los primeros auxilios
Qué hacer cuando el río te atrapa.
Qué hacer cuando el río te arrastró.
A saber:
1) Perder la ansiedad de querer salir. (Discutirle al río por el medio es una tumba asegurada.)
2) Los ojos casi ni sirven. Hay que confiar en la amabilidad de las moléculas. Solo se podrá extender un brazo hacia adelante y dejarse llevar. El brazo es para frenar los palos y darle una mínima dirección a la marea. Reconocer la fuerza y la materia, el repliegue y el despliegue de lo posible.
3) El brazo que nos queda irá rodeando la cintura. Esto es para cuidarse el estómago de posibles agresiones eruptivas del fondo del fondo del fango.
4) La corriente te irá invitando a tocar tierra. El río te escupirá cuando lo crea necesario.
5) Se ahoga el que confronta a su propia constitución enloquecida. A su 75% en plena rebelión.

