Santiago Valdez

Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 2 Comentarios

(Catamarca, 1985) Acompañante terapéutico, estudia Psicología. Finalista en Antologías psicológicas (UNC, 2007) y en Nueva literatura de habla hispana (Nuevo Ser, Buenos Aires, 2007), distinguido en el concurso nacional de poesía “Pablo Neruda” (2011, UNC - Fundación Pablo Neruda, Chile). Publicó “Realidades alucinadas” (narrativa, 2015, editorial a.t.e.o. ‒astrónomo turco ediciones orientadas‒). Actualmente trabaja de cadete de limpieza en un supermercado, pero aspira a una vida mejor. Tiene un perro salchicha.

* * *

De un molusco a otro

El caracol avanzaba a su ritmo por el mosaico del jardín

subía y bajaba las baldosas tranquilo

a su ritmo.

En eso, la pisada lo pisó sin querer

techo y dúplex de nácar hecho trizas

un caracol no puede mudarse tan fácil como vos.

En eso pide disculpas, a lo que queda del caracol

morado y pegajoso

pide perdón.

¿Todavía tendrá vida?

Pero el caracol, ni hoy ni antes podría entender

qué son eso de las disculpas.

Las disculpas son dichas igual.

El perdón sigue en el aire.

Aplastaron sus cinco gramos de soltería hogareña

con 60 kilos de soltería nada hogareña

al revés del caracol, al que lo pisó la casa todavía le camina por dentro.

El que lo pisó, sostiene luego una semilla en la izquierda, esta vez sin pisarla.

Jura que será un árbol si la arroja lejos.

La arroja fuerte al baldío.

Lejos serás un árbol

lejos seré un árbol

un buen árbol

de buena madera.

Se siente mejor con la profecía

más aliviado

no así el caracol

que no sabe de esas profecías

que se cumplen

por el solo hecho de decirlas

el viento está lleno de ellas.

* * *

De las edades y la sabiduría

Al amor de mi vida una vez le preguntaron:

“¿Pero vos cuántos años tenés?”

“Tengo todos los años que pueda tener.”

Tres años pasaron de eso

y recién lo comprendo:

Mi vecino Héctor trabaja como todo un hombre de lunes a viernes, doce horas al día.

Y los domingos a la noche por ahí, si tiene suerte

llora como un niño.

El amor de mi vida calentaba la pava con chispazos de leona

hasta ser el amor de mi vida, borrándolas a todas.

Y uno de esos domingos que nunca faltan

lloró como una niña también.

Juro que no tuve nada que ver.

Ahora el amor de mi vida

tiene tres años más para coleccionar

y hace tres años que me dejo.

Algunas cosas cambian

otras no.

2 Respuestas a ‘Santiago Valdez’

  1. Jorge O´Connor dice:

    Te felicito por las palabras que aportas a la humanidad y por el impresionantemente ingenioso humor que tenes. Espero verte en algún momento y charlar un poco. Saludos

  2. marta comelli dice:

    Felicitaciones Santiago, una voz y decir joven, que todo siga de maravillas para vos en la vida y en el arte. Un abrazo

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