Diana Bellessi
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 ComentarioDiana Bellessi
Considerada una de las mayores voces poéticas del país, Bellessi comenzó a publicar poesía en 1972 en Ecuador: Destino y propagaciones. De regreso en Argentina, en 1981 publicó Crucero ecuatorial. Integró la revista Feminaria, el Diario de Poesía hasta 1991, y fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud. Durante dos años trabajó en talleres de escritura en las cárceles de Buenos Aires. Ha traducido a poetas como Ursula K. Le Guin, Denise Levertov, Adrienne Rich y Olga Broumas. En 1993 obtuvo la beca Guggenheim, y en 1996 la Beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas. En 2004 obtuvo el Diploma al Mérito Konex (1999-2003), y nuevamente en 2014 (quinquenio 2009-2013). Vive en Buenos Aires, donde trabaja en formación y supervisión literaria. Sus últimos libros son Tener lo que se tiene. Poesía reunida (Adriana Hidalgo, 2009), La pequeña voz del mundo (Taurus, 2011), Zavalla, con z (Editorial Municipal de Rosario, 2011) y Pasos de baile (Adriana Hidalgo, 2015). [Festival de Poesía de Córdoba 2016]
* * *
La canción resuena siempre
El destino común
es aquello que vuelve,
a veces es la fe
quien va adelante o es
filo de la razón
que hiere pero otorga
un soberbio estado
de claridad que aquieta,
controla horror y sueño,
mas su destino es caer
tocada por su propio
filo y el desorden
que nunca es presa, es
trampa el orden, su ingenua
intención de encerrar
en un vaso el océano.
Si se dieran lugar
cediendo como la voz
a la lengua y ésta
al misterio aunque alce
ladrillitos, casa o
nido de intimidad
donde se entienden, uno
a otro así debidos
lo pequeño y lo infinito.
La balanza siempre está
a la vista, allí,
en la risa de un niño
o en el llanto o trino
de lo que muere y nace
y sobre todo ¡buen
día! aquí, en la mano
tendida. Intentamos
con la ley poner coto,
afán desmesurado
de ser donde perdemos
nuestro ser por jerarquía
Está bien, si imantada
por la fe nos uniera
la vara de esta ley
que separa y ordena,
sostenidos por otro
nos ponemos de pie,
no es la propia boca
aquello que queremos,
sino la intuición
de que lo propio vuelve
sólo desde lo ajeno.
La mañana de invierno
acuna, la palabra
saciada en el silencio
habla, pero no si antes
no pasa por el trueque:
¡lindo el día!, ¿un mate?,
hasta la vuelta, siempre
(De Mate cocido, Grupo Editor Latinoamericano, Bs. As., 2002.)
* * *
El ungido
Vertical y orlado
en rojo el carpintero
real. Eu xaristos,
mundo de aparición
¿Los años al ojo
afinan, o es el alma
volviéndose más fina
como el paladar
al vino, eucaristía?
¿Nimiedad? No la hay,
todo es cuerpo divino
y la hermana muerte
el auriga en la rueda
que gira, malabar
de gracia, xaristos
transforma y da lugar
a esa sucesión
atroz y preciosa
que es cerrada y es
abierta, vacío,
caliz de la forma
y líquido informe,
dulce torbellino
fijo en el instante
ungido por el ojo
¿o el espíritu? Gota
regia -xaristón
en la tormenta. Vida
decidida y audaz,
cruz y grial siendo siempre
volviendo a ser como ese
carpintero real,
vertical y orlado
en rojo, espléndido
nimio, único, llevando
el eco de lo múltiple
donde voy también
(De La edad dorada, Adriana Hidalgo, 2003).

