Jorge Fandermole
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 ComentarioJorge Fandermole
Referente del cancionero popular, recordado integrante de la llamada Trova Rosarina, viene desarrollando una intensa actividad en forma independiente. Su último CD, “Fander”, presentado el último año por el país, ganó el Premio Gardel al Mejor Disco de Folklore Alternativo en 2015; a este galardón se suma el premio Konex de Platino como Mejor autor/compositor de la década en Música Popular. Reconocido y respetado por sus colegas, temas de su autoría fueron grabados por Mercedes Sosa, Juan Carlos Baglietto, Tania Libertad, Ana Belén, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Peteco Carabajal, Luna Monti-Juan Quintero, entre otros. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]
* * *
El limonero real
Manchas de lejos:
mujeres que van
llegando y los viejos
perdidos del hablar.
Sombra en los filos.
‒Sujeta ese animal‒;
y va pintando el río
la roja luz ritual.
Manchas que los viejos
prefieren no mirar,
van las tres llegando
vestidas de ciudad.
Sólo ella no viene,
luctuosa, innominal;
-cruza a buscarla,
es tiempo de olvidar-.
Amanece y ya está con los ojos abiertos;
repetidamente vuelve a recordar
un chasquido de agua y un cuerpo moreno
y esa vuelta oscura desde la ciudad.
Y silencioso el Layo va clavando el remo,
de un nombre ladeado suena esa otra voz;
el tiempo se tuerce, redondo y eterno
como agolpa el árbol el fruto y la flor.
Mancha del cuchillo matando el cordero;
rojo un vino fresco para festejar
sombras repetidas para el Año Nuevo;
nueve veces cuenta para no olvidar.
Cuenta y va agregando sobre el fruto viejo
capullos perplejos de un nuevo amargor,
pura eternidad como en el limonero
su limón maduro y al lado la flor.
Amanece y ya está con los ojos abiertos;
repetidamente vuelve a recordar
un chasquido de agua y un cuerpo moreno
y el volver oscuros desde la ciudad.
Y silencioso el Layo va clavando el remo,
de un nombre ladeado suena esa otra voz ,
el tiempo se tuerce, redondo y eterno
como agolpa el árbol el fruto y la flor.
Amanece y ya está con los ojos abiertos
fija en el momento en que el hijo se fue,
vacía de nombres, mujer en silencio
por el agua adentro del Colastiné.
Y va remando el Layo cruzando el desierto
con la nada extrema de su soledad:
repetida pena circulando el tiempo
como fruto y flor del limonero real.
* * *
Diamante
Me han regalado un diamante
y no se qué hacer con tanta luz;
abro mi mano un instante
y brilla hasta el cielo limpiando el azul.
Es sobre todas las cosas
mi piedra preciosa invisible en su faz
y en el envés transparente
su forma latente se vuelve real.
Quién sabe por qué misterio
elige mi pecho para anidar;
de qué incendiado silencio vendrá,
de qué punto del mapa estelar.
Me agujereó la camisa
marcándome dentro su cronicidad,
su pulsar de lejanía
con relojería de puro cristal.
Ahora voy ya sin aliento
planeando en el viento y llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma
entre el agua y la duna y a verlo brillar.
No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo, esta piedra lunar;
en mi campo oscurecido
su luz de infinito no puede durar;
y él fulgura, fulgura,
y me ciega su precioso don;
fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.
A veces llega del cielo
un presente que nunca nadie previó;
pero existe uno tan bello
del que no quisiera tomar posesión.
Vino su luz del vacío
y me duele ponerlo de nuevo a viajar;
este regalo tardío
no puede ser mío sino del azar.
Ahora voy ya sin aliento
planeando en el viento y llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma
entre el agua y la duna y a verlo brillar.
No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo, esta piedra lunar;
en mi campo oscurecido
su luz de infinito no puede durar;
y él fulgura, fulgura,
y me ciega su precioso don;
fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.

