María Negroni
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 ComentarioMaría Negroni
Entre sus numerosos libros: El viaje de la noche (Lumen), Arte y Fuga (Pre-Textos), Buenos Aires Tour (Turner), Elegía Joseph Cornell (Caja Negra), Interludio en Berlín (Pre-Textos), Museo Negro (Norma), Galería Fantástica (Siglo XXI), Pequeño Mundo Ilustrado (Caja Negra), Cartas Extraordinarias (Alfaguara), La noche tiene mil ojos (Caja Negra), El sueño de Úrsula (Seix Barral) y La Anunciación (Seix Barral). Ha traducido a Louise Labé, Valentine Penrose, Georges Bataille, H.D., Charles Simic, Bernard Noël y Emily Dickinson. Obtuvo los siguientes reconocimientos: Guggenheim, PEN American Club Nueva York, Fundación Octavio Paz, New York Foundation for the Arts, Civitella Ranieri, Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI y Konex Platino en Poesía 2014. Ha sido traducida al inglés, francés, italiano y sueco. Actualmente dirige la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Buenos Aires. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]
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Alteridad
este miedo
que se quedó
acurrucado en la infancia
roba de lo que será
sensaciones remotas
peor que eso come
cosas
que ni siquiera ve
ladra
hasta no ser
sino un espejo astillado
donde mi vida aún
se haga y se contemple
y después
‒si es que hubiera un después‒
alza un bastión de palabras
entre un idioma extranjero
y lo extranjero de sí
no sé por qué
esta herida no me alcanza
(De Cantar la nada, Bajo la luna, 2012.)
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(canon inversus)
la rosa es sin por qué
Angelus Silesius
una mujer
espera
a la orilla del río
para decir lo que no sabe
y el río la ve
y no la ve
y ella
en su desnuda inexperiencia
a punto de llegar
a lo que busca
eso
que tal vez podría decir
pero no sabe
querer
canta
canta como dormirse
en el regazo del agua
que la escribe
como llamando
al río de su cuerpo
que calla de deseo
en la indecisa noche
que lo inspira
y así
en la medida de las cosas
espera
lo que ansiaría preferir
un líquido temblor
una música incumplida
para saber
qué dice
cuando dice
no saber
otoño en la ribera
abiertamente noche
no hay
más historia que ésta
una mujer que invade
la página nerviosa del deseo
como una muerte atenta
a lo que vive
dentro de ella
esa impaciencia
por ser lo que sería
si el corazón hablara
tranquilo en su orfandad
y el río la ve
y después no la ve
y ella
que ignora lo que supo
sin por qué la inverosímil casa
de las cosas
canta
está cantando ahora
como emprender un vuelo
hacia sí misma
y el río se va
se va la pena escrita
llevándose su imagen
a las tierras del mar
donde ella
todavía no nació
y es ya
una desinencia
(De Arte y Fuga.)
* * *
Existe un muro. Y atrás del muro estrellas, ocultas atrás de las estrellas. O tal vez eran fuegos, altos ecos visuales en dirección a la ceniza. Quién sabe: la distancia encandila, como encandilan los himnos de Novalis. Todo ocurre a la vez, incluso el cielo, el bajísimo cielo en el que ardemos, con un pie en la eternidad y otro en el barro. El hecho es que hay un muro y estrellas reales detrás de las estrellas. ¿Qué más es el amor? Pasa una niña desnuda, blandiendo un secreto claro.
(De Elegía Joseph Cornell.)

