Daniel Quintero

Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 Comentario

Daniel Quintero

Daniel Quintero

(Buenos Aires, 1959) Entre 1987 y 1994 vivió en Tierra del Fuego. Ha publicado, entre otros, Malhoja, Inusual, Crónicas fatales escritas desde la Luna, Cementerio de payasos y Del dolor de los espejos. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]

* * *

Me encojo en mi guarida; 
me atrinchero en mis precarios bienes.
Yo, que aspiraba a ser arrebatada en plena juventud 
por un huracán de fuego
antes de convertirme en un bostezo en la boca del tiempo,
me resisto a morir.
Olga Orozco
Desgarra con su blancura este papel,
mármol de un solo bloque
rezará su frase con mi nombre,
seremos dos en esa tumba,
disconforme y prestada.
Clavados en la tierra.
 
No tengo nadie que me sepulte
la muerte morirá conmigo.
 
(De Pruebas de galera, inédito, 2015.)
 
* * *
 
Mitológica

La mujer no nació de una costilla,
ni del olvido, ni de una luz en ausencia.
La mujer fue la originalidad de la tierra,
esa obra anticipada al tiempo,
creación triangular de su propia certidumbre,
ella formó de su útero inconmensurable
la fantástica circunferencia de todos los verbos por venir.
Fue cadencia de sus harinas expuestas,
caos de pan que en definitiva comenzó con el mundo;
la mujer no,
la mujer no nació de una costilla,
nunca fue diosa del olvido,
despertó un día y resultó pulcramente angelical
con diagnóstico de debilidad,
pero la mujer no
no fue débil hueso de nadie,
fue el pacto que le dio al universo naturaleza de creación, 
forma lúdica, manía jerarquizada de su angustia azul,
azar su caricia de pez entra las arenas.
La mujer no,
la mujer no fue hueso ni nada,
fue el anticipo de la raza
toda ella en dos que se hizo hombre
por propia ternura y sacrificio.
La mujer no nació de una costilla,
sufrió la trampa de Constantino
manipulando mitos para seducir fieles a su imperio
con el solo propósito de recaudar impuestos,
tan impuesto
que hasta María fue virgen.
 
(De Malhoja, 2015.)
 
* * *
 
Complementario
 
Puesto en pasión
con la euforia o el arrepentimiento
de haber amado
o matado;
 
que el mismo rigor alcance
para un beso
o una bala.
 
Morir de orgasmo o de gangrena
de cirrosis o de olvido.
 
Morir de un tiro en la frente
o una lágrima en el pecho.
 
Despertar en un fondo húmedo de los dos
y confundir sábana con mortaja,
sangre con ternura.
 
Voy a la guerra como voy al amor
con las mismas ganas de romperlo todo.

_____________________________________________

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: