Jotaele Andrade

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Jotaele Andrade

(La Plata) Le han publicado los siguientes poemarios: El salto de los antílopes (El mono armado, Buenos Aires, 2012), El oleaje del mundo (Editorial Azul, Azul, 2013), La mano del verdugo (De la Eterna, Tucumán, 2014), Los metales terrestres (Añosluz, Buenos Aires, 2014) y Elefantes con anteojos, tomo I (de la Eterna, Tucumán, 2015). Estudió psicodrama. Coordinó diversos ciclos de lecturas y talleres de poesía. Sueña con una misma ciudad con una poeta que admira. Coordina el Festival Internacional y Acampada Poética de la ciudad de Azul. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]

* * *

La fuerza irracional

y en la mesa
en un pequeño charco pegajoso
de manteca
breve
brevísimo
algo similar a un mosquito
quedó atrapado

miré la escena con culpa
porque esa mancha cenagosa
en que se debatía
había sido por mí causada

y pensé que siempre olvidamos que cada uno de nuestros actos
incluye en sí mismo al mundo todo

vi sus esfuerzos
y creí que sin ayuda no podría

con cierto pudor y cuidado
lo empujé con el dedo índice

fue un error
un acto soberbio y estúpido

sus ínfimas patitas se hundieron aún más
y comenzó a moverse
hacia un lado y otro
tratando desesperadamente de salir de aquella ciénaga

vi
veía
semejante esfuerzo
con todo detalle
como si tuviera el tamaño de un toro
o un elefante

su cabeza su tórax su abdomen
sus antenas su ocelo inferior y el superior
su ojo compuesto
su protórax mesotórax metatórax

sus alas anteriores y las posteriores
su tarsómero sus uñas
su tarso su tibia su fémur

todo él luchaba por despegarse
con una voluntad enorme para tan pequeño cuerpo

y oscilaba
hacia la derecha
luego hacia la izquierda

y de nuevo
pero esta vez
más torpe
mi dedo índice lo empujó
ahora hacia adelante

lo que quedó fue un amasijo de manteca e insecto
en la punta de mi dedo

con pavor pensé que todos
estamos atrapados
y que la vida es ese índice irracional que nos empuja

* * *

Otro poema a mi niña nonata

no quiero ver que llegas a inaugurar la casa
la desolada alegría de nombrarte luna o pétalo
el íntimo pavor de amarte como nadie puede
mientras en la piedra se gesta un arma
que triza vidrios
y pájaros

pequeña hermosa
no empujes contra el tiempo
no excaves para salirte hacia esta tierra
como una alimaña que al fin ha encontrado
su alimento

no desees tu paso ni tu vida
más allá de ti
más allá de todos
el deseo es un tesoro que se invierte
una llaga conque acaricia la belleza
y estamos desconcertados
y tristes

no quiero darte al mundo
no quiero verte feliz entre la muerte y el horror humano

aquí no hay nada para nadie
aquí todo se extingue

y yo mismo seré un día un desamanecido
golpeará en mi carne el atareado fragor de la vida que se arrastra
y es oscura
más oscura que la noche a la que temes

y no quiero tu manita cerrada en la pregunta
sobre el tallo de la flor que arrancas
sobre ese silencio que nos aleja para siempre

dejemos de gimotear con las furias que da el desentenderse
con el amor herido de quien no puede cuidarte de ti misma
de quien nada puede
apenas pensarte como un dolor que se ama
como un animal cruel y débil a un mismo tiempo

pequeña
bestezuela
deja de excavar sobre este doble insomnio

todo el amor que puedo darte cabe en estas manos
que también saben matar.

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