Soledad González

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Soledad González

Soledad González

(Córdoba, 1970) Entre la escena y la escritura, ha editado textos teatrales y poéticos como Gilde (Tablado Iberoamericano, México, 2001); La luna (Premio del Concurso Versiones. Libros del Rojas, 2005); Cavilaciones puercas (Recovecos, 2009); Carne(ar)gentina (Bienal Premio Federal, 2012). Dirigió la colección Teatro europeo contemporáneo en Eduvim. Produce intervenciones colectivas escénicas como actriz, dramaturga y traductora. Anima talleres de actuación-escritura y da clases en escuelas y en la Universidad. Ha participado como gestora de la Coordinadora del arte teatral independiente de Córdoba, la fundación El Cíclope, la revista El apuntador y el Programa de posgrado de formación en dramaturgia de la UNC. [Festival de Poesía de Córdoba 2016]

Fragmentos de 74 días /1982:

Parte 1

Canción del soldado caído

I want your smile                                                        quiero tu sonrisa
Your smile died on the wather                                   tu sonrisa murió en el agua
       This is our night                                              esta es nuestra noche
             You can’t stop me If I can’t stop myself       no podés detenerme si yo no puedo
 parar
          Don’t stop me                                                   no me detengas
 
Agua/ un joven soldado
           ‒El sueño se parece a otra realidad. En mi sueño todo está rodeado de agua. El 
Belgrano se une al cementerio marino.
Aire/ Las cosas mudas
La naturaleza inmensa, introspección del hombre insignificante. 
Mirada calma y penetrante.
Como un lienzo romántico, el cielo ocupa la mayor parte. Las tres cuartas partes.
El movimiento del aire en las nubes y las aguas. 
El viento grave. A veces, trae sonidos imposibles, 
voces rotas, 
que han quedado atrás del lenguaje.
 
Canción del sueño del soldado
Voy a saltar, no más remar, ni levantarse temprano. 
Las aguas tibias envuelven mis miembros y me llevan y me llevan. 
Voy a saltar, no más remar, ni levantarse temprano. 
Otra vez me llevan al lugar de las sirenas.
Voy a saltar, no más remar, ni levantarse temprano.
Las aguas tibias me envuelven y me llevan de la mano.
 
Agua/ el joven soldado
        ‒¿Qué escucho? El cementerio marino. Las voces de los ahogados reclaman amor.
 
Canción del joven soldado que pierde su futuro
Sólo hay un movimiento en el fondo del mar
Y mi destino siempre será soñar
Cuando era un niño, las islas estaban lejos
Lejos de mi vida, lejos del deseo

Mi vida que dejé, un día cuando no volví
Y la profundidad creciendo alrededor
Estrella de metal quemando mi corazón
Mi corazón
 
Sólo hay un movimiento en el sueño
Y mi destino siempre será vivir
El invierno, el fuego, la niebla
La desierta señal que el Ara lleva
Y mi destino siempre será vivir
 
Mi vida que dejé, un día cuando no volví
Y la profundidad creciendo alrededor
Estrella de metal quemando mi corazón
Mi corazón
 
Tierra/el soldado herido
       ‒Resulté herido cuando me replegaba, había que evitar las alucinaciones. El cerro 
       Dos Hermanas estaba limpio. Parece el lugar donde uno puede pedir descanso. A 
       veces las alucinaciones duran horas. Sobrevuela un helicóptero. Mis compañeros 
       saludan, mueven sus brazos, piden rescate. A pesar de las señas nos disparan. El 
       helicóptero se ríe del cese de hostilidades. Una piedra me llama. Tengo sangre en 
       las manos, veo doble, logro esconderme detrás de la gran piedra. Dice mi piedra: 
       es por diversión. Ultiman a los heridos. No creas lo que ves, fue lo último que 
       dije. Después, la piedra me dio en la sien.

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