Flor López
Publicado por Festival Internacional de Poesía de Córdoba 0 ComentarioFlor López
(27 años) Poeta, editora, docente e investigadora. Da talleres literarios de estimulación creativa en diferentes espacios. Tiene tres libros publicados: Andrea (2009), Poemas para ser leídos sin camiseta (2010) y La perspectiva de los peces (2015, diezmil cosas, editorial que codirige con Anuar Cichero). [Festival de Poesía de Córdoba 2016]
* * *
Entonces
Entonces,
ya no tengo la energía.
Desterraste en mí también.
Me soltaste y giré por largos segundos apretados todos
en los primeros días en que comienza a andar el molino.
Giré y vi orbitarse lo que no pude yo soltar.
Desde el campo, corrían conmigo miles de niños
vestidos iguales
que desentrañaron la lucidez con la que antes miraba.
Ahora,
ya no tengo la energía.
Vos no supiste valorar el pacto, ni
el pensamiento, que yo había guardado como tesoro
y me hiciste girar,
queriendo o sin querer,
porque también a veces
la luz expande un sitio desconocido y desconcierta,
no deja llevar
ahí dentro
la energía con la que giro.
Ahora, que de nuevo es mía
enciendo mi molino
y mientras los granos pasan de un canal a otro
y el sonido del motor perturba
la quietud de mi campo,
te olvido
porque somos grandes y sabemos algunas cosas.
* * *
Hay modo de permanecer una vez extintas las operaciones
Hay modo de permanecer una vez extintas las operaciones
he traído en otra lengua una nueva modalidad
que nunca deja de extrañarme
de ponerme en un sitio
donde yo no había podido nombrar nada
porque no conocía
las operaciones
que ahora extintas te preceden.
Y vos, sentada en la canoa, no sos más que la imagen de esas infinitas y sucesivas operaciones.
Sin embargo,
hicimos de nosotros siempre las cosas más simples,
y por eso es que nacemos y que estamos acá.
Caminé pisando las hojas secas de un Estado que nunca existirá de nuevo para mí,
las aplasté con mis zapatillas sudamericanas y enhebré
un momento sólido
que quedó colgado en mi antebrazo
y después migré
Nunca pude volver a nombrar nada,
y migré.
Mi voz se perdió en los árboles inmensos de un Estado que nunca existirá de nuevo para mí,
y con eso se disolvió también
esa sucesión lógica que conforma
un mundo doble.
Ahora mismo, cuando con un párpado entreabierto alcanzo a ver la luz que dejan los autos cuando se van,
comprendo que la persistencia se ensimisma
y es en esa modulación
es en esa modulación
que migramos.

